El 10 de marzo de 2026 se cumplirán 70 años del Decreto-Ley abolicionista de Francisco Franco. En él se declaraba ilícita la prostituión, ejercida de manera voluntaria o no, y se atribuía al Patronato de la Protección de la Mujer la misión de su reeducación y custodia.

Y para poner fin a dicho legado del Generalísimo, fue el propio PSOE de Felipe González quien aprobó en 1995 la descriminalización de la Tercería Locativa (alquiler de espacios donde pueden darse encuentros sexuales retribuidos) con la siguiente fundamentación.
Estas últimas semanas en el trabajo sexual hemos vivido graves ataques protagonizados por el PSOE y el Ministerio de Igualdad. Uno, exigiendo un alineamiento ideológico inconstitucional en la concesión de las subvenciones del Ministerio y dos, publicando una encuesta del CIS burdamente manipulada para justificar un inexistente apoyo ciudadano a sus intentos criminalizadores.
El abolicionismo, ahora disfrazado de no querer multar/penar a la mujer (sólo al cliente y al arrendador) nos retrotrae a los tiempos del Patronato en los que también se actuaba por interés de la mujer pero contra su voluntad. ¿Qué exactamente tiene de progresista y feminista la prohibición, el código penal y reproducir el camino moral del Franquismo?
Si aún sabiendo que el abolicionismo resucita el moralismo más arcaico, vestido ahora con nuevos envoltorios y datos aberrantemente falsos, te recordamos que en la ruta de la manifestación abolicionista de este 8M pasarás muy cerca de algunos de los locales de la familia de Pedro Sánchez. La actual Ministra de Igualdad está en el cargo gracias a una candidatura cuyo presidente no es capaz de negar que recibiera dinero de esos negocios para hacerse con el poder en España.